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Ficción

Cosecha negra de Susana Vallejo - Ricard de la Casa - Publicado: may 03, 2010 en Puesto en .

 

 

 

 

Porta Coeli Cosecha Negra

de Susana Vallejo

por Ricard de la Casa

Cosecha negra (Porta Coeli II)

Cosecha negra es la segunda entrega de la tetralogía Porta Coeli, que sin embargo es la tercera novela escrita de la saga. En realidad Vallejo escribió El principio del fin, la que hace la número tres, en primer lugar para retroceder luego y escribir las dos primeras entregas, La orden de Santa Ceclina y Cosecha Negra. Creo que es un buen acierto el haber publicado la serie en el orden cronológico correcto.

Susana Vallejo abandona en Cosecha negra a los personajes centrales de su anterior novela, Bernardo el monje guerrero, su fiel escudero y Yebra la encantadora de serpientes. Aquí escoge a unos nuevos, más complejos y con más inflexiones, Enrique y Veridiana, como soporte de la segunda entrega. El balance está muy ajustado entre ambos, aunque esta última, Veridiana, acaba por con(vencer) a medida que pasas las páginas, un personaje redondo donde los aromas del feminismo en ciernes, destacan especialmente, algo que ya se apuntaba ligeramente en la Yebra de La Orden de Santa Ceclina, y que en Veridiana, toma carta de naturaleza, transpirando por todos sus poros ansias de libertad que parece un silencio estruendoso en nuestro oídos.

La autora también se desprende de la ambientación de la primera entrega y nos traslada a una nueva que deja de lado completamente el "deja vu" que nos recordaba a otra novelas, como ocurría en La orden de Santa Ceclina, y se sumerge definitivamente en su propio universo. Nos trasladamos a un lugar conocido, Toledo, en un momento de cruce de culturas, cristiana, árabe y judaica, rebosante de vida y caldero hispano por excelencia de lo que está por llegar, un momento siempre delicado, lleno de conflictos y por tanto rico y vital. Nos sitúa en una época de nuestra historia donde la Inquisición, tenebrosa, vergonzante y nauseabunda, extendía su cruel y despiadado poder entre la atemorizada población. El cambio de personajes es muy acertado para conseguir despegarse del perverso efecto de "simplemente más aventuras en el mismo universo y por los mismos personajes". Una repetición que normalmente conduce a excesos tanto en la trama como en el estilo, para superar el hándicap que implica una segunda entrega. Susana Vallejo lo resuelve con valentía, ya que cambiar de personajes es siempre una decisión delicada y arriesgada. Vallejo no cae en esa autocomplacencia, tan habitual por desgracia, y construye todo un nuevo lugar y unos nuevos personajes donde seguir desarrollando la historia sin hastiarnos. Su prosa, contenida y sobria, llena de pequeños detalles ayudan a recrear ese periodo histórico de forma realista.

Toledo se convierte, en un personaje en sí mismo por obra y gracia de la espectacular sensibilidad de la escritora madrileña. La ciudad castellano-manchega seduce y te entran ganas de vagabundear descalzo por sus estrechas callejuelas, buscando aquellos puntos donde la novela sitúa la acción y poder así apreciar el relieve que esas viejas piedras dibujan bajo nuestros pies, pararse en cualquier esquina, aspirar el aroma que los antiguos edificios desprenden o asustarse al entrever entre sombras una ciudad asediada por la peste. ¡Casi podemos sentir a Veridiana pasear por ella!

Susana Vallejo en La Ramallosa (Pontevedra)Catalogada como novela juvenil, puede ser leída perfectamente por cualquier clase de público. Se trata de una obra en la que los personajes deben superar su entorno, las presiones a las que son sometidos: su educación, su propia cultura, vencerse a sí mismo, evolucionar, crecer y hacerse adultos en todos los sentidos. Es por tanto un viaje al interior de uno mismo, sin retorno posible. Una transformación que en esta novela transcurre en paralelo, interno de los personajes y real al atravesar la puerta de ese nuevo mundo y que marcan definitivamente su existencia. Los personajes tienen más de una faceta y aquí el "Bien" y el "Mal" como anverso y reverso del mismo espejo refleja la complejidad humana en el que nadie es de un solo color sino que exhibe una rica gama de colores de acuerdo a la situación y el momento en el que se encuentra.

Si acaso el único pero que le encuentro a la novela, es el bajo perfil de la acción que transcurre en el otro plano temporal, es decir en el otro universo o realidad, al otro lado de la "puerta", donde el ritmo se hace más lento (en ambos sentidos, el tiempo que transcurre en relación a nuestro mundo y el ritmo de la acción). Para los lectores del primer libro ya no existe el misterio sobre "el otro mundo" y la autora intenta inteligentemente, con diversas subtramas, solventar el excesivo contrapeso creado en favor de nuestra realidad en la que mezcla con auténtico arte culinario un primoroso plato compuesto de historia, magia, romanticismo, novela negra y misterio. En el lado positivo cabe destacar el lenguaje utilizado, que llena de matices una ciudad y una historia que llega a convencernos. Dicen que todas las narraciones son una historia de amor y aquí Vallejo hace toda una declaración a Toledo.

Estamos desde luego en el punto más bajo de la trama de lo que sería la historia completa (las cuatro novelas de la serie) y es un mérito que Susana Vallejo salve este escollo con nota. Es una novela ambiciosa en sí misma. Y aunque se puede leer de forma independiente es recomendable haber leído la primera entrega de la serie para disfrutarla en su verdadera magnitud. Esta segunda entrega se lee con interés y te deja con más ganas de echarle el ojo a la tercera parte de la historia, lo cual no es poco en los tiempos que corren y que por cierto, ya está disponible en las librerías.

Un último comentario para el libro en sí mismo: Tenemos entre manos una novela de muy cuidada edición y buena calidad, por sus tapas duras, el gramaje del papel utilizado y una letra de tamaño correcto, detalles que como lector aprecio. Da la sensación que el Grupo Edebé ha dedicado muchos esfuerzos a esta tetralogía y se agradece.

© 2010 Ricard de la Casa

Ilustración y fotografía cortesía de Susana Vallejo ©

Datos de la Novela: Autor: Susana Vallejo Chavarino. ISBN: 978-84-236-9388-7. Nº Páginas: 280. Tamaño real: 23 x 15. PVP: 19,8 euros. Colección: Tetralogía Porta Coeli: (I) La orden de Santa Ceclina (II) Cosecha Negra (III) El principio del fin y (IV) La llave del secreto. Website:http://www.portacoeli.net Contraportada: En el palacio episcopal, se había fraguado su destino, a pesar de que el joven Enrique, hijo segundo de Rascón y Cornejo, estaba lejos de imaginarlo. Aunque fuese de familia noble, en el siglo XIV no pasaba de ser un segundón sin título, así que recibir de manos del arzobispo una misión secreta le abría las puertas del reconocimiento social. Aparentemente, sólo tenía que investigar las misteriosas desapariciones que estaban sucediéndose en Toledo, la ciudad de los saberes prohibidos, donde judíos, árabes y cristianos convivían. Allí conocerá también a la enigmática Meridiana, por quien inmediatamente siente una atracción más allá de la razón y que será la llave para entender adónde han ido a parar los desaparecidos y resolver el enigma. Sin embargo, Enrique no sabe hasta qué punto todas sus creencias van a verse sacudidas, al vivir… ¡Una aventura más allá de este mundo!
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Avatar de James Cameron - Ricard de la Casa - Publicado: ene 17, 2010 en Puesto en .

A V A T A R
de James Cameron

 

Avatar de James CameronHay películas que marcan hitos en la historia del cine fantástico. 2001 fue una. Star Wars, otra. Mucho nos tememos que Avatar no sea una de ellas. O quizás si, en cierto sentido, ya veremos.

Hace años que veníamos oyendo que el director de la multipremiada Titanic, Aliens y las dos primeras –y mejores- películas de la serie Terminator estaba trabajando en una gran producción que iba a marcar un antes y un después en el cine de ciencia ficción. Cameron dispone de suficiente crédito como para que los aficionados estuviéramos atentos a su propuesta, como lo estuvimos con J.J. Abrahams y su ciertamente conseguida resurrección de Star Trek (algo que no era nada fácil, no nos engañemos).

Avatar es un derroche de tecnología y medios. Hasta ahora, las buenas películas de ciencia ficción se basaban en guiones originales, bien trabajados, para conseguir llegar a niveles de excelencia bien elevados, y los efectos eran un complemento perfecto. Con Avatar eso no parece haber sido necesario. Los efectos especiales son especialmente satisfactorios y la ambientación del planeta Pandora es tan verosímil que uno tiene que mirar de tanto en tanto a su alrededor para comprobar que sigues en la butaca del cine. Cameron, avanzándose a los cambios que Internet está provocando en la industria cinematográfica, apuesta por el camino 3D para atraer a los espectadores a las salas de exhibición. Y el resultado, hay que reconocerlo, es brillante. No importa que tenga un argumento excesivamente plano, de escaso interés, que haya canibalizado diferentes novelas clásicas del género (Los dragones de Pern, El nombre del mundo es Bosque… son tantas que en Internet hay foros dedicados a buscar referencias en la película), o incluso que nos explique por enésima vez una historia de soldados e indios al estilo de Pequeño, gran hombre o Bailando con lobos. Es tanta la visualidad de la película que, tras algunos minutos intentando encontrar un argumento interesante, te dejas seducir por la orgía visual y te olvidas del resto.

 

Avatar de James Cameron

 

Pero, desde el punto de vista de amantes del género, mucho nos tememos que Avatar no vaya a romper ningún molde. ¿Tanto hubiera costado aunar estos impresionantes efectos especiales con un buen argumento? ¿Tan secos están los guionistas de Hollywood? Echemos un vistazo a la historia:

James CameronEn el año 2154 hay una explotación minera en el planeta Pandora, único lugar del Universo donde se ha descubierto el unobtanium, un mineral con una superconductividad tal que su precio en el mercado supera por kilogramo los 20 millones de dólares (¿en serio alguien se cree que el dólar norteamericano aún va a seguir siendo la moneda de referencia mundial en el 2154?).

Eso es más que suficiente motivo para que unos malvados terrestres desembarquen en Pandora para su explotación, sin reparar demasiado en los medios. En Pandora, un planeta en el que los seres humanos no pueden sobrevivir sin máscaras, viven los Na’vi, nativos inteligentes con aspecto de elfos gigantes de color azul integrados perfectamente en la ecología del planeta (un planeta, por cierto, con abundancia de peligros, como podrán comprobar nuestros protagonistas más adelante). Jake Sully (interpretado por un justito Sam Worthington) es un marine paralítico al que le ofrecen sustituir a su hermanos, fallecido, para incorporarse dentro de su avatar. Los avatares son cuerpos artificiales con apariencia alienígena a los que los humanos se transfieren para poder contactar con los na’vi tras los fracasos de los métodos, digamos, tradicionales. Son prototipos muy caros y personalizados según el ADN de su conductor, y es por eso que le ofrecen a Sully, sin haber sido adiestrado para ello, integrarse en la misión. La directora científica del proyecto, la Doctora Grace Augustine (una brillante Sigourney Weaver) intenta, a través del proyecto Avatar, establecer un contacto con los nativos y así conseguir que les permitan extraer el mineral con el menor perjuicio para todos (y con los mínimos costes, claro, tanto medioambientales como económicos). Por supuesto, está también el típico funcionario burócrata materialista que sólo desea obtener beneficios cuanto antes para marcarse puntos ante sus jefes y un militar que únicamente concibe una manera de tratar con los nativos: machacarlos. Sully en su avatar conoce a Neytiry (una bella Zoe Saldana) y entabla una tópica historia de amor, a través de la cual llega a profundizar en la civilización na’vi, sus costumbres, su forma de vida, perfectamente integrada en su entorno y en equilibrio con la naturaleza. Así ve el punto de vista nativo y como estos ven a los invasores alienígenas (oséase, a los humanos). Como puede comprobarse, un argumento que es un dechado de originalidad.

Avatar de James Cameron


Avatar de James CameronLa película no carece de batallas, que tanto agradan al público general, con grandes efectos especiales, ni de aventura, aunque sea a costa de refritos, religiones baratas y mensajes ecologistas descafeinados, pero, insistimos una vez más, si se prescinde de todo ello y se centra el foco en el entorno, en esos increíbles planos con los banshees y los leonópteros volando entre montañas flotantes de las que caen impresionantes cascadas (gran homenaje a ese genial ilustrador que es Roger Dean, aunque parecen habérselo olvidado en los créditos. Otro más.), en ese planeta alienígena increíble, la experiencia bien merece el precio de la entrada. Ahora bien, de ahí a decir que se ha marcado un antes y un después en la historia del cine de ciencia ficción… nos tememos que media un abismo.

Resulta curiosa la última polémica del film: que el personaje que encarna Sigourney Weaver fume. Ha tenido que salir al paso el propio director diciendo que no es ningún modelo de conducta para los jóvenes, más bien el contrario. Justifica el mal humor de la doctora por el vicio que tiene. Sin palabras.

Una última recomendación: escoja un cine en 3D para verla. La película, por supuesto se puede visionar perfectamente en el sistema clásico, pero las tres dimensiones ofrecen al espectador unas sensaciones mucho más vívidas y placenteras. No olvide que esto es un gran espectáculo. Ni más ni menos.

© 2010 Joan Manel Ortiz y Ricard de la Casa

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Porta Coeli (I) La Orden de Santa Ceclina. - Ricard de la Casa - Publicado: nov 21, 2009 en Puesto en .

Leer Porta Coeli – La orden de Santa Ceclina, presentaba varios retos, el primero porque ya se nos avisa de que es una serie de cuatro libros, y eso me previene sobre el abuso de las ideas, llenando más y más páginas con un único fin de alargar la historia; por su etiqueta de “juvenil” y finalmente, pero no menos importante porque en general la fantasía me aburre. Puntualicemos, me aburren las ideas mediocres de autores que no se esfuerzan y que acuden a ella como panacea de su escasa creatividad.

Portada de Porta Coeli de Susana VallejoPasó ya el tiempo en que cualquier dragón, elfo, mago y sortilegio sonaba fresco y permitía sin demasiado agobio, ser el armazón de una buena novela y desde luego emos superado ya la idea de que la fantasía es una literatura infantil o juvenil en exclusiva. Hoy el lector demanda una fantasía mucho más elaborada y al autor le es necesario acudir a nuevas estructuras que soporten el peso de un buen argumento. Por desgracia no parece que eso abunde y la basura sigue inundando las librerías, no parece que esa tendencia vaya a la baja.

Tres son los personajes centrales de la novela, aunque en realidad la atención bascula entre Bernardo y Yebra. Ambos se complementan para formar un tándem en su viaje iniciático, en la mejor escuela de novela de exploración interior de su propia humanidad a la vez que exploración exterior del mundo que les rodea. Ambos son como las dos partes de una misma moneda, sólo que en este caso su viaje dará lugar a dos monedas de parecida consistencia y calidad. Ambos inician un viaje que les completará de tal forma que ese viaje será a la vez un engarce entre ellos como un engarce con el mundo que les rodea.

Esta novela de aventuras bebe de algunas fuentes, aunque por habilidad de Susana Vallejo, no molesta en ningún momento. Así tanto el protagonista, un monje y antiguo guerrero llamado Bernardo y el monasterio nos recuerdan en algunos pasajes a Humberto Eco y su ya clásica novela de El nombre de la Rosa que el director de cine Jean –Jacques Annaud supo plasmar bellisimamente en algunas escenas en la película del mismo nombre. La inspiración se complementa con las viejas tradiciones de los cátaros. Mientras la leía, Montsegur, una vieja y destruida fortaleza cátara venía de forma invariable a mi mente (vivo muy cerca de ella). A favor de Vallejo hay que decir que consigue rápidamente sumergirnos en una espiral de acción que nos hace olvidar esas fuentes, consiguiendo que la novela tenga consistencia propia sin necesidad de acudir a terceros.

En los pocos aspectos negativos de la novela cabría decir que su comienzo es lento y cuesta engancharse a la historia. Aunque una vez superadas las primeras páginas, el problema se solventa perfectamente. El otro aspecto es que, en algunos momentos, pocos por suerte, la novela se convierte en demasiado previsible, incluido la historia entre ambos, por suerte Susana Vallejo, huye de caminos trillados y aburridos sin empalargarnos con edulcorantes varios. Creo que la relación entre ambos, Bernardo y Yebra es uno de los grandes aciertos de Vallejo, ya que lo maneja con mucha soltura y a la vez con la tensión suficiente, constituyendo un segundo eje central de la novela.

En cuanto a la fantasía en sí, la autora resuelve de forma magnífica, sin desvelar nada pero sin dejarnos frustrados, mostrando lo necesario. Todos sabemos que es el primero de cuatro lilbros y por tanto queda mucho por saber. Los mundos que inventa funcionan perfectamente en su propia realidad interna y la novela se pone a la altura de la fantasía escrita en los últimos lustros, no sólo hispana sino internacional. Me molesta un poco la etiqueta de juvenil, que aunque entiendo que es por motivos de mercadotécnia, quizá aleje a algunos lectores. No obstante, si puedo decir que me ha sorprendido gratamente observar como la publicidad boca/oreja funciona, en realidad es la mejor y más impagable publicidad que se le puede hacer a una novela. Ver el libro en manos de gente desconocida en lugares como un hospital me llamó la atención agradablemente.

Hablando con la autora sobre la traducción al catalán, surgió la palabra academicista, ciertamente lo es, pero las buenas traducciones son aquellas que se hacen invisibles, cuando la lectura fluye de manera natural y la realidad fue que supero mis expectativas. Leerla en catalán no desmerece en absoluto al original en castellano del que he podido leer algún capitulo para poder comparar. Sorprende en algunos momentos por el lenguaje utilizado. Poder disfrutar de ambas lecturas me ha hecho entender los problemas que Elisenda Vergés, su traductora, ha tenido para plasmar el ritmo que Vallejo imprime a sus páginas a través de las palabras. Sinceramente creo que ha estado a la altura del envite.

En resumen, una buena novela de fantasía española que merece ser leída y disfrutada.

© 2009 Ricard de la Casa Comentarios