Este es uno de los rincones favoritos de Joan Manel. A pesar de que es un lugar hermoso, se le llama el “Racó de la Calma” (El rincón de la calma), por su orientación nunca había hecho imágenes en ese lugar. Excepto este día, cuando pase al amanecer, en busca del coche que había dejado cerca del cementerio viejo. El sol despuntaba y los edificios tomaron otro cariz. No me interesaba tanto el mar que desde allí desborda los sentidos sino el conjunto al alba.
Como suele suceder, me encontré con un par de fotos por las que no podía decidirme y así han ido pasando los días. Finalmente lo solucione al estilo Rey Salomón, sólo que en vez de cortarlo por la mitad, las uní en una sola imagen. Y aquí entra Jesús, al que le pedí consejo sobre como colocarlas y en menos de un segundo reorientó una y me dio las pistas necesarias para llegar hasta lo que ven.
No quería que fuera el reflejo de una misma imagen, quería las dos y quería que fuera visible de un vistazo rápido que son dos imágenes diferentes.